Josu Jon en la casa Blanca y el Golfo de Vizcaya
Estuve hace diez años a las puertas del Helicoide de Caracas con Maldonado (CiU), Ander Gil (PSOE) y García Carnero (PP) tres horas al sol. Veíamos las entradas y salidas de motoristas y soldados a un precioso edificio convertido en siniestra cárcel de tortura. Queríamos visitar al alcalde de San Cristóbal, Daniel Ceballos, pero no nos dejaron ni tocar la puerta. Uno nos dijo. ”Tengan cuidado no les metan dentro”.
Nos había pasado lo mismo en la prisión de Ramo Verde con Leopoldo López. Presos sin cargos, sin defensa y sin ver la luz, pero ningún catedrático de Derecho Internacional se ocupaba de ellos, como ahora se preocupan por el pobre Maduro. Solo se saben la teoría, no la práctica.
Una semana después del 3 de enero y de la rocambolesca detención de Maduro y Cilia Flores tenemos a los dos bilbaínos en casa. Martínez nos decía ayer que en estos quince meses de tan arbitraria detención solo a los trece meses le dejaron llamar a casa.
Veremos en breve como habrá más liberaciones, a Delcy Rodríguez abriendo la embajada USA y pidiendo buenas relaciones diplomáticas, a Petro encantado de haber hablado una hora con Trump y a la presidenta de México reculando porque conoce como nadie el dicho mexicano aquel de ¡”que lejos de Dios y que tan cerca de los Estados Unidos”!.
Y el viernes Josu Jon Imaz, ex presidente del EBB en la Casa Blanca, invitado como Ceo de Repsol. El último nacionalista que estuvo fue el Lehendakari Ardanza con Reagan por gestión de los hermanos Laxalt y esa del viernes Josu Jon, aunque no con su saludo eléctrico. Estuvo almidonado, pero allí estuvo y salió airoso. Defendió los intereses de Repsol, para eso estaba ahí, y pidió seguridad jurídica, que nunca les ha dado el chavismo ladrón, le dijo a Trump su voluntad de triplicar la inversión y le hizo un flash sobre su empresa que tiene en Petronor una refinería preparada que mejorará de manera importante su trabajo. El petróleo venezolano de la franja bituminosa del Orinoco necesita un tratamiento especial y Petronor tiene todos sus efectivos para eso. Trump le escuchó atento y le agradeció su intervención.
Y allí estaban los grandes cacaos del mundo y Trump proponiéndoles una inversión de cien mil millones de dólares para sacar del ridículo 1% de la producción mundial del país más rico en petróleo y gas, achatarrado por una dictadura infame que en un solo día expulsó de PDVSA a todos sus ingenieros, técnicos y cerebros y los sustituyó por militares y amigotes. Y así les ha ido. Un cementerio de chatarra, petróleo venezolano vendido a Cuba y ésta vendiéndolo en el mercado negro, una parte a Rusia y a Chevron la empresa petrolera estadounidense, con la que no ha dejado trabajar nunca a pesar de los insultos al imperialismo yanqui..
Reconozco que Trump es un presidente impresentable a quien nunca votaría y que hablar 36 veces de petróleo y nada sobre derechos humanos ni liberación de presos, ni elecciones como primer mensaje fue un desastre, pero a los hechos me remito. Los dos bilbaínos están en casa y no por Zapatero (que ahora se pone unas medallas que no son suyas) sino por la patada al avispero de Trump así como el cierre del Helicoide, el resurgimiento de la industria petrolera que sacará de la miseria a una población que ha emigrado en nueve millones de personas y no puede vivir. Como le dijo Imaz a Trump: ”Se abre una puerta para una Venezuela mejor”. Esa es la clave de todo este gran enfrentamiento.
Veo que a Josu Jon le están criticando por haber dicho Golfo de América y no Golfo de México. Me imagino que lo hizo por hacerle la pelota a un Trump al que le gustan estas cosas y si no que se lo pregunten a Zelenski o a Ursula Von der Layen, pero ante estos que se desgarran las vestiduras les recuerdo que al Golfo de Vizcaya, en todas las Cartas Náuticas, le llaman Mar Cantábrico y a la Plaza Elíptica, Plaza Moyua, y no dicen nada. Que no se pongan tan exquisitos.
La política es así y lo que hizo el Ceo de Repsol el viernes demuestra su capacidad y su defensa del encargo que le han hecho. El que Maduro esté ahora en una prisión de Brooklyn para felicidad de los venezolanos de bien es culpa suya y no de la democracia ni del derecho internacional. Maduro era un sátrapa que practicaba el terrorismo de estado y el derecho internacional se hizo para defender al ciudadano, no para proteger a los asesinos.
Que Bildu critique esa foto de Josu Jon Imaz en la Casa Blanca es normal. La foto de ellos es la de Arkaitz Rodríguez con Díaz Canel, el presidente cubano, la de las parlamentarias Fullaondo y Urrea apoyando a Maduro la noche electoral el 28 de julio de 2024 y reconociendo y felicitando a quien había robado las elecciones o de apoyar a Putin en sus bombardeos a Ucrania.
Pero por favor. No seamos tan tontos de comprar su mercancía averiada y su defensa hemipléjica de unos derechos que para ellos nunca son universales.

